Volvían de lo de la comadre. Habían ido a llevar unos huevitos recién levantados del nido en agradecimiento a tantos favores recibidos. Cuando enfilaron por el angosto y largo callejón de vuelta a casa, los hermanitos conversaban. Al fondo se divisaba el rancho.
El más pequeño de los hermanos, no se sabe como había conseguido unas cuantas bolitas de cristal de varios colores y las hacía tintinear en su bolsillo.
_ Juguemos que somos el señor y la señora y comemos caramelos?!
Se tomaron del brazo y cada uno colocó una canica en sus bocas. Charlaban y reían creyéndose señores afortunados que comen caramelos finos. El varón se detuvo en seco: _Tina! Me tragué la bolita!
_ No es nada, sigamos_ Le dijo su hermana.
Dieron unos pasos: _ ..Ti...na..._ Mi abuela miró a su hermano y vió que comenzaba a ponerse morado. Minutos antes no había creído que le pasaría nada.
_Corramos negrito! Corramos!_ Y soltando la canasta vacía arrastró al chico que ya había caído de bruces, y ya también estaba de un color azul.
Mi abuela, sin dejar a su hermano gritaba en dirección a la casa: Mamá! Mamá! el Negro se muere mamá!_
La mujer, oyendo las voces de auxilio, salió al patio con prisa, con los brazos enharinados hasta los codos al oir los gritos. Hacía horas que estaba amasando el pan para los próximos días. El Negrito ya hábía vuelto a caer, la mujer lo alzó mientras mi abuela explicaba llorando lo que había sucedido.
_Alcanzame las plumas y el aceite!_ Requirió. En aquellos años los médicos se encontraban lejos, en la ciudad, tomar un caballo y bajar al pueblo haría perder más tiempo, y los segundos se hacían cada vez mas cortos mientras el hermano de mi abuela yacía ya casi muerto. Valerse de la medicina casera era lo único que podía salvarlo, y las plumas de gallina y un poco de aceite de cocina fue lo primero que se vino a la mente de la madre en esos momentos.
Tina lloraba y gritaba haciendo ronda en el patio llamando a su padre.
La mujer colocó al chico en su falda_ Dame las plumas y el aceite o te saco el traste a azotes!_
Tina alcanzó lo que le pedían, mientras una mínima sospecha de lo que le devenía después, se le empezó a clarear en la mente.
El chico era un peso muerto en la falda de la vieja, la cual untó en aceite las plumas y se las introdujo en la garganta una y otra vez. Al ratito la canica pasó. La cara del niño retornó al color trigueño de siempre, asomando un leve rubor en sus mejillas.
La bolita que había comido estaba rota, le faltaba un pedacito, y gracias a eso pudo atravesar la garganta del Negrito, salvándose.
A mi abuela le dieron una buena zurra, sus sospechas se habían cumplido. Al fin y al cabo, siempre era culpable la mayor.
miércoles, 30 de enero de 2008
martes, 29 de enero de 2008
Encuentro con un puma
Mi bisabuelo falleció relativamente joven, dejando una viuda con 7 hijos. Uno de los varones mayores (hermano de mi abuela) soñaba encontrarse con el "bicho", como le decían a los tantos pumas que merodeaban por el lugar en aquellos años. Le decía a su madre:
_Ojalá Dios me ponga un bicho al frente y que tenga mi escopeta y mi perro al lado._
El puma había hecho estragos entre las cabras y la viejita le pedía al hijo que saliera a campearlo a ver si veía algo. De mala gana, esa mañana con neblina baja, el muchacho se colocó su escopeta al hombro y llamó al perro. Salió con paso lento y sin expectativas, al llegar al crestón de donde se domina todo el valle, se detuvo sobre una gran laja que sobresalía formando por debajo una cueva...Oteó el horizonte...Nada, pero le sabía extraño que el perro se desviviera olfateando los alrededores y gemía, Por qué? Era un rastro y estaba cerca.
De pronto una rama detrás se quebró, y al muchacho se le heló el pecho. Muy despació miró sobre su hombro, entre miedo y sigilo, y ahí estaba, se estiraba cuan larga era buscando al perro, que ella (era una leona) sí había visto. Entonces el hombre se dió vuelta muy lentamente sacando la escopeta de su hombro...cuando jalara el percutor ella lo oiría.
Fue todo en uno. El perro la ataca y el bicho tirando espuma y baba quiere saltar buscando escapar, se supone, pero un solo tiro la alcanzó en el aire y quedó tendida.
Temblando llegó a la casa. _Mami maté a la leona_
_Dejá de macanear_ le dijo, _ En serio mami venga a verla_
Todos corrieron al crestón, allí estaba tendida largo a largo. Era muy grande.
Su sueño se había cumplido, había matado a su primer león con su escopeta y su perro. Tenía tan sólo dieciocho años.
_Ojalá Dios me ponga un bicho al frente y que tenga mi escopeta y mi perro al lado._
El puma había hecho estragos entre las cabras y la viejita le pedía al hijo que saliera a campearlo a ver si veía algo. De mala gana, esa mañana con neblina baja, el muchacho se colocó su escopeta al hombro y llamó al perro. Salió con paso lento y sin expectativas, al llegar al crestón de donde se domina todo el valle, se detuvo sobre una gran laja que sobresalía formando por debajo una cueva...Oteó el horizonte...Nada, pero le sabía extraño que el perro se desviviera olfateando los alrededores y gemía, Por qué? Era un rastro y estaba cerca.
De pronto una rama detrás se quebró, y al muchacho se le heló el pecho. Muy despació miró sobre su hombro, entre miedo y sigilo, y ahí estaba, se estiraba cuan larga era buscando al perro, que ella (era una leona) sí había visto. Entonces el hombre se dió vuelta muy lentamente sacando la escopeta de su hombro...cuando jalara el percutor ella lo oiría.
Fue todo en uno. El perro la ataca y el bicho tirando espuma y baba quiere saltar buscando escapar, se supone, pero un solo tiro la alcanzó en el aire y quedó tendida.
Temblando llegó a la casa. _Mami maté a la leona_
_Dejá de macanear_ le dijo, _ En serio mami venga a verla_
Todos corrieron al crestón, allí estaba tendida largo a largo. Era muy grande.
Su sueño se había cumplido, había matado a su primer león con su escopeta y su perro. Tenía tan sólo dieciocho años.
lunes, 28 de enero de 2008
Niñez de mi abuela
De una memoria que yo realmente admiro, de esas que me encataría tener y que mucho me falta para poder traerles hasta los más finos detalles de su vida, mi abuela con sus muchos años nació por allá por el primer cuarto del siglo pasado. Mis hermanos y yo solíamos escucharla admirados por sus historias, de aventuras por campos, de animales feroces, de perros compañeros y guardianes, de cantidad de hermanos y de unos padres de lo mas amorosos... Sus vivencias nos adentraban en lugares insospechados, como de fábulas de cuentos. Demás está decir que nos encantaba oírla.
Cuando era pequeña, muchas veces tuvo que quedarse sola al cuidado de sus hermanos, ella era la mayor, pero de tan solo diez años tuvo que arreglarselas en el medio del campo (donde vivía, camino al Valle BuenaEsperanza, a algunos kilómetros de la ciudad de Alta Gracia), cuando su madre fue hospitalizada en la capital de la provincia por unos eternos 3 meses. Supadre debía salir a trabajar, y los había confiado a su perro "el Guardia" como lo llamaban. Nadie podía acercarse a la casa, porque sino el perro salía a su encuentro y nadie sabía lo que podía pasarles...En el medio de los cerros, ninguno podía oirse, y ni siquiera los ecos podrían salvarlos del embiste del Guardia..La única que en esos días podía acercarse era una señora que vivía a algunos kilómetros mas adentro hacia las serranías, ella se acercaba todos los días a ver si los niños estaban bien, y no necesitaban de algun cuidado. Un día el Guardia no la reconoció, y en cuanto quiso asomarse a una pirca por donde llamaría a los niños, el animal se le fué encima, levantando polvo entre las patas y luego de ladrarle le gruñó sin más y ya cuando estuvo cerca la Doña se paralizó y trató de alejarlo con las manos...En eso apareció el padre de mi abuela, que por suerte quizo el destino que ese día estuviera en casa, sólo el podía hacer que el perro retrocediera y como con miedo al castigo del dueño, agachándose y con la cola entre las patas se retiró.
La señora se fue ese día tranquila sabiendo que mi abuela y sus hermanos estarían acompañados por lo menos por esa vez, pero el susto que le transmitiera el Guardia no le haría temer para volver en la próxima mañana a visitarlos.
Pasado el tiempo, todos los niños comenzaron a preguntarse por su madre, ella estaba internada en el Hospital San Roque, y el tiempo que pasaron alejados se comenzaba a sentir. Todos la extrañaban, y ansiaban con verla volver. Nunca supieron bien de que operaron a su madre, ni que enfermedad tuviera, pero una tarde se llenaron de alegría cuando vieron entrar a caballo a su padre y con la madre subida en las ancas...Todos se sintieron muy felices, y volvieron a la normalidad y la tranquilidad de las serranías.
Cuando era pequeña, muchas veces tuvo que quedarse sola al cuidado de sus hermanos, ella era la mayor, pero de tan solo diez años tuvo que arreglarselas en el medio del campo (donde vivía, camino al Valle BuenaEsperanza, a algunos kilómetros de la ciudad de Alta Gracia), cuando su madre fue hospitalizada en la capital de la provincia por unos eternos 3 meses. Supadre debía salir a trabajar, y los había confiado a su perro "el Guardia" como lo llamaban. Nadie podía acercarse a la casa, porque sino el perro salía a su encuentro y nadie sabía lo que podía pasarles...En el medio de los cerros, ninguno podía oirse, y ni siquiera los ecos podrían salvarlos del embiste del Guardia..La única que en esos días podía acercarse era una señora que vivía a algunos kilómetros mas adentro hacia las serranías, ella se acercaba todos los días a ver si los niños estaban bien, y no necesitaban de algun cuidado. Un día el Guardia no la reconoció, y en cuanto quiso asomarse a una pirca por donde llamaría a los niños, el animal se le fué encima, levantando polvo entre las patas y luego de ladrarle le gruñó sin más y ya cuando estuvo cerca la Doña se paralizó y trató de alejarlo con las manos...En eso apareció el padre de mi abuela, que por suerte quizo el destino que ese día estuviera en casa, sólo el podía hacer que el perro retrocediera y como con miedo al castigo del dueño, agachándose y con la cola entre las patas se retiró.
La señora se fue ese día tranquila sabiendo que mi abuela y sus hermanos estarían acompañados por lo menos por esa vez, pero el susto que le transmitiera el Guardia no le haría temer para volver en la próxima mañana a visitarlos.
Pasado el tiempo, todos los niños comenzaron a preguntarse por su madre, ella estaba internada en el Hospital San Roque, y el tiempo que pasaron alejados se comenzaba a sentir. Todos la extrañaban, y ansiaban con verla volver. Nunca supieron bien de que operaron a su madre, ni que enfermedad tuviera, pero una tarde se llenaron de alegría cuando vieron entrar a caballo a su padre y con la madre subida en las ancas...Todos se sintieron muy felices, y volvieron a la normalidad y la tranquilidad de las serranías.
lunes, 21 de enero de 2008
Lo que aquí escribo lo hago en homenaje a una persona que quise y quiero mucho, pero que lamentablemente ya no está entre nosotros...Se trata de mi abuelo, quien hizo mucho por nosotros y dedicó todo su tiempo a ayudarnos y a hacernos mas llevaderas las cosas. El siempre estuvo cuando se lo necesitó, y a pesar de que padecía cancer, tenía muchísima fuerza, energía y alegría...
Mi abuelo también cuidó dedicadamente a mi abuela, con sus problemas y enfermedades. Ella no tiene ninguna enfermedad grave, pero los años le llegaron con todos los achaques de la vejez, y necesita de la ayuda de todos nosotros, y obviamente más de mi abuelo...cuando él murió la vida cotidiana se volvió complicada, y hubo que ingeniárselas para cubrir todos aquellos espacios que antes llenaba mi querido abuelo...Es en homenaje a él, primeramente, y a mi abuela, que como un día prometí escribir acerca de la vida de ella y sus historias, hoy estoy aquí...
Mi abuelo también cuidó dedicadamente a mi abuela, con sus problemas y enfermedades. Ella no tiene ninguna enfermedad grave, pero los años le llegaron con todos los achaques de la vejez, y necesita de la ayuda de todos nosotros, y obviamente más de mi abuelo...cuando él murió la vida cotidiana se volvió complicada, y hubo que ingeniárselas para cubrir todos aquellos espacios que antes llenaba mi querido abuelo...Es en homenaje a él, primeramente, y a mi abuela, que como un día prometí escribir acerca de la vida de ella y sus historias, hoy estoy aquí...
miércoles, 16 de enero de 2008
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